Tenía otra entrada pensada, pero ya estoy harto, tengo que decirlo. No soporto a los
giliprogres, si eso es, lo digo además en tono despectivo,
GILIPROGRES.
El
avance es bueno (como su propio significado intrínseco lo afirma) pero aquí se confunde el avanzar con el cambiar sin criterio alguno, y eso, no siempre es bueno. Me quedo "patidifuso" con las personas que se las dan de progres y en realidad lo único que hacen es creerse todo lo que nos meten con calzador día a día.
Lo siento mucho por mis lectores, hoy me voy a poner pesado (más que de costumbre) y por eso entiendo que debo avisar, no sigan leyendo, escribo lo siguiente para desahogarme, lo escribo porque creo que tengo que hacerlo, que tengo que dejar por escrito en algún lugar lo que pienso.
Prometo una entrada más "
light" para muy pronto, pero esto yo no me lo quedo dentro.
Un saludo a todos y gracias por su comprensión.
A continuación expongo mi parecer sobre algunas cosas que me asustan, (hoy en concreto la televisión) me asustan por dos motivos, por una parte veo que son herramientas más que suficientes para cambiar una sociedad y por otra parte intuyo que ese cambio está actuando en los más vulnerables, los niños, y que el día de mañana será el espejo de las conductas de hoy.
Empiezo:
-La televisión: audiencias,
shares, popularidad, cuota de pantalla... al fin y al cabo DINERO para las cadenas que se llevan el gato al agua en número de
tele espectadores. Eso está muy bien, cada uno debe mirar por su empresa y hacerla mejor que la competencia, pero ¿A qué precio?...
Se me revuelven las tripas cada vez que pongo la televisión y veo a criminales siendo pagados por aparecer en programas de televisión.
Esto da asco, he visto anunciar programas a los que iban a asistir desde
ladrones de guante blanco hasta
asesinos ex-convictos, pasando por
prostitutas (en este caso no digo que sean malas personas, simplemente mal ejemplo), asesinos a sueldo,
estafadores, adúlteros... hasta algún que otro "supuesto"
pederasta tiene
su propio programa de televisión (véase: caso
Arny).
Todo ese circo, toda esa "libertad de expresión" se justifica diciendo que cada uno es libre de ver lo que quiera, que no se obliga a nadie a ver la televisión, que hay que dar voz a todo el mundo
y giliprogreses así... mire usted, ¡NO!
Yo soy libre de ver lo que quiera, incluso de no tener televisión, pero si en la prensa leo que u
n señor circulaba a 80 kilómetros por hora en una calle limitada a 40, que se saltó un semáforo en rojo antes matar a un inocente y "algún semáforo o algunos más" al huir sin pedir ayuda para el herido de muerte que perdía la vida por su culpa. Y 16 meses después leo que ese mismo señor va a recibir
140.000 euros por contar cómo atropelló a un inocente al conducir su coche sin carné.
Pues aún siendo libre de ver lo que quiera, sé que pagó 102.483,55 € a la viuda de su víctima, y 8.275,30 € a cada uno de sus desconsolados progenitores, en total 119.034,15 €, es decir,
este asesino, ganó 20.965,85 € y saltar a "la palestra" pues yo antes no sabía ni quién era este desgraciado y tampoco si era tornero fresador,
encofrador o "
bailaor" de flamenco.
¿A qué me refiero con esto? Pues a que los valores que la televisión implanta en nuestra sociedad difieren mucho de lo que se entienden por valores.
Y lo peor de todo es que los niños, auténticas esponjas de conocimientos y actitudes, ven todo esto... ahora vendrán a decir que es responsabilidad de los padres acotar los contenidos que llegan a los ojos de nuestros hijos, pues por supuesto que sí.
Pero ¿Qué sucede si estos contenidos están a todas horas y en grados más sutiles, e incluso escondidos en la publicidad?
¿Tendremos que esconder los televisores en nuestros hogares hasta que nuestros hijos tengan una capacidad de juicio madura?
Empezando por la infancia, tenemos "dibujos animados" que representan
un niño de 5 años que en realidad tiene el comportamiento de un depravado sexual y
maleducado.
Luego más
creciditos, la tendencia es decirles que tienen que ser "
rebeldes", y les ofrecen series cargadas de
contenidos sexuales incitando a los jóvenes a tener conductas de dudosa moralidad, para ser como sus ídolos televisivos.
Para colmo se hacen series "para mayores" que venden la típica escena "sugerente" en todos y cada uno de sus anuncios... es patético ver como una serie de televisión tiene que tirar de esos
argumentos para llamar a la audiencia.
Parece mentira que
existiendo tantos ministerios como el de
igualdad por ejemplo y siendo invertido tantisimo dinero en "pagar" a las personas que trabajan en todos y cada uno de estos apéndices del gobierno (ya mismo hay un ministerio hasta para limpiarse el culo), ninguno regule por medio del poder judicial los contenidos que aparecen en las cadenas de televisión.
Es denigrante ver como asesinos,
maltratadores, ladrones, son pagados por ir a la televisión mientras sus víctimas pasan sin pena ni gloria.
No se puede permitir que contenidos vacíos de cultura y llenos de sadismo, degeneración y vulgaridad lleguen a nuestros hijos.
No se hacen series que despierten la inquietud intelectual, ni para los niños, ni para los adultos... lejos quedan ya aquellas maravillosas series de "
Érase una vez..." que nos acercaban la ciencia y la historia al despertar de nuestro intelecto.
Ahora sólo en contadas ocasiones (y en horarios muy
desfavorables) se pueden visualizar series de divulgación científica (sin entrar en su rigurosidad) del estilo de
REDES o similar.
Me maravillo cada vez que tengo la ocasión de ver un documental del
Discovery Channel o del
Canal Historia, eso si que es disfrutar de la televisión. Me pregunto porqué nos tragamos gustosos la M I E R D A que nos ponen en bandeja las televisiones de este país y luego nos quejamos de las idioteces más simples.
Los
giliprogres esgrimen las palabras "
libertad de expresión" y las usan para pisotear las palabras
dignidad,
educación, honradez, respeto, responsabilidad y otras muchas.
Pero lo que aquí pasa es que se premia la
chabacanería, lo bajero, lo rastrero, lo sucio, lo perverso, lo
fríbolo... para nada se anima a la sociedad (ni siquiera se les da la oportunidad) a pensar, para ser críticos.
El ser "malote" o ser una "fresca" es bueno, es lo que vende, es lo que se paga. Ya nada de
El Hombre y la Tierra para ver en familia, ahora ni siquiera se salvan los programas
de cocina, o el tiempo en las
noticias...
A mi me parece un auténtico insulto a nuestra inteligencia y un atentado contra nuestra dignidad... pero claro parece que aquí cualquiera de esas dos cosas sobra.
Poco más quiero decir de la televisión, no porque no existan más cosas denunciables, sino porque no quiero seguir escribiendo sobre este tema.
Perdón por la parrafada infumable... pero es que tenía que soltarlo.
"Silencio en la noche, ya todo está en calma, el músculo duerme, la ambición trabaja..."